MODA CONSCIENTE CONTRA EL CAMBIO CLIMÁTICO

Cada vez somos más conscientes de que el "fast fashion", es decir, la moda rápida donde se realiza un suministro constante de nuevos estilos a precios muy bajos, ha provocado un grave aumento de la cantidad de ropa producida y desechada.
El impacto climático de esta forma de producción es cada vez más peligroso. Para afrontar esto, la tendencia actual ha ido virando hacia una transición donde la economía circular es el único modo de vestir de forma sostenible. Es decir, apostar por la moda vintage es una de las formas en las que podemos luchar contra el cambio climático.

Contaminación del agua y emisiones de gases

La producción de ropa y calzado, así como de los artículos textiles para el hogar son importantes responsables de la contaminación del agua, así las emisiones de gases de efecto invernadero y los vertidos.
Por poner algunos ejemplos, para la producción de un solo vaquero se utilizan de promedio unos 10.000 litros de agua, número que incluye el agua utilizada de lluvia y regadío, así como el caudal gastado para diluir los elementos contaminantes. Para la producción de una camiseta de algodón, se utilizan aproximadamente 2.500 litros de agua.
Por otro lado, se calcula que la industria de la moda es responsable de más del 10 % de las emisiones mundiales de carbono, superando a las emisiones de vuelos internacionales y el transporte marítimo. De hecho, las compras de textiles en la UE generan más de 600 Kg de emisiones de CO2 por persona.

El futuro: la moda sostenible

A nivel mundial, menos del 1 % de la ropa se recicla como prendas de vestir, en parte debido a tecnologías inadecuadas. Además, actualmente la mayoría de empresas no han activado un protocolo para rebajar la huella hidráulica de sus producciones, ya que para ello deben establecer acuerdos con los suministradores y proveedores.

Por ello, la solución más a corto plazo para parar con esa dispendio de energía y contaminación, es que los compradores nos comportemos como personas conscientes invirtiendo en moda vintage y piezas de segunda mano.

El estilo también puede ser responsable

Los compradores conscientes del estilo compran ropa atemporal, bien elaborada y que les permite expresar su identidad individual a largo plazo. Buscan piezas auténticas y originales y evitan las tendencias mainstream y el fast fashion. Es decir, consumen moda vintage. Y es que las compras de segunda mano no solo son buenas para el planeta, sino también para el ahorro económico tanto individual como colectivo.

La moda y el estilo, dos cosas diferentes

Los compradores conscientes del estilo son muy diferentes de los compradores conscientes de la moda. La moda tiene que ver con lo "nuevo". Es decir, la moda rápida trabaja rápidamente para replicar un flujo constante de tendencias, generando grandes volúmenes de prendas de baja calidad. El estilo, por otro lado, se centra en expresar la identidad individual a largo plazo. Por ello, cada vez más, los amantes del estilo consumen moda de forma sostenible, adentrándose en la economía circular. .

Predicciones esperanzadoras con la moda vintage

Afortunadamente se predice que el mercado de segunda mano duplicará el tamaño de la fast fashion en 2030. Los compradores más jóvenes están impulsando el crecimiento de las compras de segunda mano, especialmente a través de plataformas online. De esta manera, parece que la moda vintage ha dejado de percibirse como "ropa usada" para pasar a ser recibida como lo que es: piezas de calidad, originales y con historia, que nos acercan, cada vez más, al planeta en el que queremos vivir.


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